Vínculos con la historia de España

El País de Béarn es una región con un rico pasado histórico que merece la pena conocer. En la Edad Media (siglo XIV) fue un estado independiente y tuvo una dinastía local, los Moncade. La localidad de Orthez era su capital y el calvinismo la religión oficial.

La Corte de Gaston Fébus, vizconde de Béarn, en Orthez, fue una de las más fastuosas de Europa en su época, según rememoran los cronistas.

Las ciudades y las huellas medievales

El Páis de Béarn fue verdaderamente una tierra de reyes, príncipes y leyendas. De todo ello quedan abundantes vestigios en algunas de sus poblaciones. Así, Navarrenx conserva una ciudadela fortificada rodeada de murallas. Es un buen ejemplo de arquitectura militar medieval. Orthez también cuenta con un recinto medieval con numerosos monumentos y vestigios de su grandeza pasada. Salies-de-Béarn, la ciudad de la sal, tiene una rica herencia arquitectónica gascona. Y Sauveterre-de-Béarn presenta una interesante ciudadela medieval con restos de la ciudad de los vizcondes.

Sauveterre-de-Bearn
De origen medieval, esta localidad destaca por su iglesia romano-gótica del siglo XII (Saint-André), el castillo, el puente y las murallas. Vivió un gran esplendor bajo los auspicios de Gaston VII Moncade, vizconde de Béarn. Sauveterre era lugar de paso obligado de los peregrinos que venían de Orthez en dirección a Santiago de Compostela, ofreciendo numerosos conventos, hospitales y albergues a los viajeros. En el siglo XIV, Gaston Fébus completó la fortificación de la villa y remodeló definitivamente el puente sobre el río Gave d’Oloron que la caracteriza. Sauveterre es una de las más típicas poblaciones del País de Béarn, con una identidad rural muy acentuada.

Navarrenx
Navarrenx es una de las villas más antiguas de Béarn. Hay vestigios de su existencia en el siglo I de la era cristiana y su nombre viene del latín “Sponda Navarrensi”, que significaba la “frontera de Navarra”. La dinastía de los Moncade está estrechamente vinculada a la historia de la localidad, al haber propiciado la construcción de algunas de sus principales edificaciones, como la ciudadela fortificada y el puente sobre el río Gave d’Oloron. También es destacable la transformación de Navarrenx realizada por el arquitecto italiano Fabricio Siciliano en el siglo XVI, que incluyó la fortificación de la villa que aún es bien visible en la actualidad en su contorno amurallado. Navarrenx también es una importante etapa del Camino de Santiago desde hace siglos.

Mourenx
Mourenx es otra de las poblaciones más importantes del País de Béarn. La arquitectura y la historia de la villa pueden seguirse a través de un camino de ronda de 4,6 kilómetros de longitud, que cuenta con cinco estaciones en las que se detalla su nacimiento y evolución. A la transfomación de la villa en los años 60 contribuyeron numerosos emigrantes españoles que llegaron allí para trabajar. Mourenx tiene una gran riqueza industrial, destacando en especial su fábrica de Lacq, que explota uno de los principales yacimientos de gas natural de Europa Occidental. Esta industrialización dio lugar a la villa nueva de Mourenx, en paralelo a la villa medieval típicamente béarnesa.

Lucq de Béarn y la iglesia de St. Vincent
La iglesia de St. Vincent Diacre de Lucq de Béarn esá considerada como uno de los principales monumentos históricos de la región. Situada entre los viñedos de la denominación de origen Jurançon, es una bella edificación de estilo románico-gótico. Lucq de Béarn se halla situada en la ruta del Piedmont pirenaico, uno de los itinerarios secundarios del Camino de Santiago. La iglesia de St. Vincent Diacre, abadía benedictina fundada en 1020, ha estado fuertemente asociada a las guerras de religión acaecidas en la región. Cuenta con vestigios de una torre del siglo XII y de un campanario del siglo XVI. En el interior, los capiteles son de estilo románico en tanto que las otras partes son de estilo gótico.

Orthez
Los restos del castillo Moncade (siglos XIII y XIV) y la ciudadela medieval de Orthez son un vestigio del esplendor medieval de Béarn. En la misma localidad se halla el Museo Jeanne d’Albret, que permite conocer la historia del protestantismo bearnés, con cuatro siglos de historia. E igualmente remarcable es la ciudadela fortificada de Navarrenx, del siglo XVI, con murallas de 10 metros de altura.

Salies-de-Béarn
Los amantes del termalismo tienen una cita obligada en Salies-de-Béarn. Es una localidad con larga tradición en explotación de la sal y cuenta con un famoso balneario. En las Termas de Salies-de-Béarn, en un edificio catalogado como monumento histórico, se aplican tratamientos de wellness con las aguas de fuerte mineralización (350 g de sal por litro, con presencia de magnesio, litio, potasio y calcio) propias del lugar. El agua de la localidad es diez veces más salada que el agua de mar y tiene propiedades terapéuticas. En la localidad también está el Museo de la Sal y las Tradiciones Bearnesas, que evoca la explotación de las salinas desde de Edad de Bronce hasta la actualidad.